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Autocuidado según la Medicina Tradicional China: el poder del té y la hidratación en cada estación

Hay cosas que nadie te cuenta y que, cuando las descubres, piensas: “mira qué interesante”.

La Medicina Tradicional China tiene una forma muy sencilla de entender el autocuidado: no todo sirve para todo el año, porque nuestro cuerpo no necesita lo mismo en invierno que en verano.

Y algo tan cotidiano como qué bebemos y cómo lo bebemos influye mucho más de lo que creemos.

🌿 Cada estación tiene su energía (y el cuerpo lo nota)

Según la Medicina Tradicional China, cada estación está relacionada con un órgano y una energía concreta.

No es nada rígido, es más bien una guía para escuchar al cuerpo con un poco más de atención.

🌱 Primavera — Hígado — movimiento

La primavera es un momento de despertar, de cambio, de movimiento.

Aquí encaja bien el té verde, que es más fresco y ligero, y ayuda a acompañar esa sensación de limpieza y activación que suele aparecer cuando dejamos atrás el invierno.

🍂 Otoño — Pulmón — suavidad

El otoño es una estación de transición. El aire se vuelve más seco, la piel y las mucosas lo notan, y el cuerpo pide cosas suaves.

El té blanco, por su delicadeza, encaja muy bien en esta época. Es ligero, poco oxidado y acompaña ese momento de recogimiento antes del invierno.

Invierno — Riñón — calor y sostén

En invierno el cuerpo necesita proteger su energía. Hace frío, estamos más cansadas y gastamos más de lo que parece.

Aquí vienen bien los tés más cálidos, como el té negro o el té rojo (pu-erh). Reconfortan, ayudan a la digestión y aportan esa sensación de calor interno que tanto se agradece en esta época.

☀️ Verano — Corazón — ligereza

En verano el cuerpo no necesita cosas pesadas ni muy calientes. Aquí funcionan mejor infusiones suaves, flores, hierbas ligeras…

Un apunte importante sobre la hidratación

Esto es algo que sorprende mucho, pero tiene mucho sentido.

En Medicina Tradicional China se recomienda evitar bebidas y comidas muy frías, incluso en verano, porque pueden afectar a la digestión y al equilibrio del cuerpo.

Lo ideal es beber:

• agua

• infusiones

• o tés

a temperatura ambiente o templados.

Evidentemente, si hay un golpe de calor o una situación puntual, el cuerpo pide otra cosa y hay que escucharlo. No se trata de prohibir, sino de no convertir lo frío en costumbre.

Más allá del té.

No es solo qué bebes .Es parar un momento, sentarte, tomar algo caliente o templado sin prisas. Ese pequeño gesto ya es autocuidado.

No hace falta hacerlo perfecto. Ni seguir normas estrictas. Ni convertir el autocuidado en otra exigencia más. La idea es escuchar al cuerpo, adaptar pequeños gestos a cada momento del año y cuidarte con un poco más de atención.

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Con cariño,

Alma de Baróa